ZONA MONETARIO ÓPTIMA.

Es lo que se supone que debería ser la Unión Europea. Pero no lo es. Una ZMO es una región económica que tiene una moneda en común (pensemos en la España de la peseta) en dónde se daba una convergencia entre la magnitudes macroeconómicas (nivel de deuda, déficit público, evolución del PIB…) y que además contaba con una libre circulación de factores productivos, esto es, capital y trabajo.

La raíz del problema de la Unión Europea, ese problema que parece no querer mirar la clase política, es precisamente que no es una ZMO. En el Pacto de Estabilidad del Euro se marcaban una serie de limitaciones a la deuda pública (inferior al 60% del PIB) y al déficit público (inferior al 3% del PIB), límites que carecían de fondo científico, más bien se trataban de límites técnicos para proteger a los acreedores de la deuda. Por otro lado la libre circulación de factores productivos estaba a medio hacer cuando se entró en el euro. La entrada en el euro fue una chapuza que se acabaría descubriendo a largo plazo.

Aunque la libre circulación de capitales rápidamente se puso en marcha entre los países de la UE, para regocijo de los bancos y el sector financiero, al carecer ésta de una fiscalidad común que gravase las transacciones financieras (tasa Tobin). El factor trabajo a día de hoy se encuentra a años luz de la fluidez de circulación de la que goza el capital. Las barreras idiomáticas y culturales eran muy amplias cuando se entró en el euro y por eso hoy en día se está dando tanto impulso en las universidades españolas a los planes Erasmus y a la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Se pretende romper la inmovilidad de la fuerza laboral en España facilitando el mutuo reconocimiento de títulos de estudios superiores en la UE. Aún así es tarde, esto se debería haber hecho hace 10 años.

¿Tanta prisa había para entrar en la Moneda Única? Pues parece que si porque la inmovilidad del factor trabajo no creo que haya supuesto una sorpresa para las mentes brillantes que dirigen la UE. El lobby financiero que opera en el seno de la UE parece que presionó, y mucho.

Las consecuencias de que la UE no sea una ZMO están en el origen de las tensiones en la Eurozona. Ante una inflación de costes (producido por el incremento del precio del petróleo y alimentos básicos) el BCE subió los tipos de interés (también es cierto que ahora está pensando lo contrario) para contener la inflación, y esto está muy bien para Alemania que tiene un 6% de paro, pero es tremendamente inapropiado para los países periféricos como España con un 20% de paro. Vemos como dos países de la UE tienen intereses económicos opuestos, las medidas de austeridad que está realizando España, impuestas por la UE, son buenas para Alemania (sobre todo su banca) pero contraproducentes para España. Y es que cualquier manual de economía que se consulte te va a decir que economías divergentes no pueden tener una moneda común.

Estos días hemos visto como Alemania tiene demanda de titulados universitarios y si conseguimos que parte de la fuerza de trabajo que no se aprovecha en España (40% de paro juvenil, casi nada) se mueva al mercado alemán habremos dado un gran paso, el problema es que esta medida no es inmediata, es a medio-largo plazo (todavía tiene que salir al mercado los primeros titulados de grado de las universidades españolas) y para entonces quién sabe dónde estará la UE. Como decía Keynes: “en el largo plazo estamos muertos”.

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