MITOS DE LA ECONOMÍA I: EL DÉFICIT PÚBLICO.

Ante la avalancha de consignas neoliberales que bombardean sin cesar desde los principales medios de persuasión del país hemos decidido aportar nuestro grano de arena al combate contra tales dogmas. Y es que a menudo se nos plantean cuestiones económicas ideologizadas como si de la verdad absoluta se tratase, cuando no lo son ni mucho menos. Se nos dice que no hay alternativas, que es lo único que se puede hacer, que la economía es una ciencia exacta y el resultado lógico-matemático de los modelos económicos muestran el camino a seguir, cuando en realidad se trata de una apuesta de clase con desarrollo matemático, o a veces ni eso, como el caso que vamos a tratar a continuación.

Antes de continuar hay que dejar claro qué es eso del déficit público o presupuestario. Déficit público es la situación en la cual los gastos realizados por el Estado u otras entidades públicas en un determinado período, normalmente un año, superan a sus ingresos no financieros. Dentro del déficit público se encontraría una parte originada por el Estado, otra por las Comunidades Autónomas y otra por los Ayuntamientos, siendo el déficit público la suma de todas ellas.

En el pensamiento neoliberal hay una obsesión por el objetivo de déficit cero, que se ha extendido sin cesar por todos los núcleos de opinión, y que ha alcanzado la categoría de dogma. Gran cantidad de personas apoyan esta idea sin fundamento científico de que el déficit deber ser 0 o incluso negativo en base a la premisa capciosa de que “no se puede gastar más de lo que se tiene”. Evidentemente no existe, ni existirá un solo economista en el mundo que pueda demostrar utilizando el método científico que el déficit público sea malo “per se”, se trata de una cuestión ideológica y no científica como voy a tratar de demostrar a continuación.

Como ya explicamos en un  post anterior la apuesta del gobierno para volver a lo que ellos llaman “la senda del crecimiento” pasa por aumentar la competitividad de la economía española, esto es, vender al exterior más de los que importamos. El consumo de los hogares está deprimido, las empresas no tienen ni crédito ni ideas en las que invertir y el estado no puede endeudarse (ni subir impuestos) para incrementar el gasto público, por lo que el único motor de crecimiento que funciona es el de las exportaciones netas.

Entonces ahora que ya tenemos el tema del post, el déficit público, y hemos visto la estrategia de crecimiento del gobierno, que es aumentar la competitividad de la economía y en consecuencia las exportaciones, cabe la pregunta: ¿qué relación guarda el déficit púbico con las exportaciones? Pues la relación que veis a continuación.

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Cuando un estado incurre en déficit público en sus cuentas, porque necesita pagar pensiones, educación, sanidad y otra serie de gastos imprescindibles para la vida de los ciudadanos (déficit estructural) debe cubrir ese déficit por la vía de los ingresos.

Existen varias formas de aumentar los ingresos, las más importantes son la subida de impuestos y la otra la emisión de deuda. La subida de impuestos estamos viendo como no está sirviendo de mucho a la hora de luchar contra el déficit porque se suben a quienes menos recursos tienen, reduciendo su renta disponible, el consumo y por tanto agravando la recesión. A los más ricos, que son los que disponen de la mayoría de la riqueza del país no se les pueden subir porque gracias a la libertad de movimiento de capitales en la zona euro se pueden escapar del circuito fiscal; también se pueden montar una sicav con la que tributar al 1% o acogerse a alguna vergonzosa amnistía fiscal.

Como la vía de la subida de impuestos no es muy apropiada debido a la libre circulación de capitales y a la excesiva concentración de riqueza en pocas manos, al gobierno no le queda otra que recurrir a la emisión de deuda. Eso no debería suponer un gran problema en un país que tenga un banco central, el problema es que España no lo tiene. O si lo tiene no se comporta como un verdadero banco central, sino como un lobby de la banca extranjera. El BCE no compra deuda de los estado en el mercado primario, sino en el secundario y cuando el coste de esta se vuelve insostenible. De forma que la colocación de la deuda depende de los mercados financieros (la banca privada) que a medida que se emite más deuda, aumentan las incertidumbres sobre el crecimiento económico, se permiten las operaciones especulativas, etc… nos aumentan el tipo de interés que tenemos que pagar para que nos la compren. El BCE presta a los bancos privados al 0,75% dinero que luego usan para comprar deuda pública al 7% para poder tapar los agujeros de sus balances. Se produce un trasvase de fondos del sector público al privado a costa del estado del bienestar (aunque esta ya es otra historia).

Los bancos privados al comprar deuda pública española, la tienen que comprar en euros (es lo más habitual), por lo que hacen aumentar la demanda de euros, y en consecuencia al aumentar la demanda de euros aumenta también su cotización, se incrementa el tipo de cambio. Y como es bien sabido un incremento del tipo de cambio provoca una disminución de las exportaciones (a los foráneos los euros les salen más caros) y aumentan las importaciones (los productos extranjeros resultan más baratos) provocando un déficit comercial en la balanza de pagos.

Lo que he explicado en los párrafos anteriores en economía se conoce como teoría del doble déficit, en la que se explica cómo un déficit público induce un déficit comercial en la balanza de pagos de la economía. Aquí está la relación entre el déficit público y la llamada competitividad. La cobertura del déficit público disminuye la competitividad de la economía de cara al exterior, perjudicando a las empresas exportadoras. Empresas exportadoras que no son las pymes precisamente, estas son: Inditex, Telefónica, Abengoa, Abertis, Acciona, ACS, Acerinox, BBVA, CAF, Cepsa, EADS, Endesa, FCC, Ferrovial, Gamesa, Gas Natural, Iberia, Iberdrola, Indra, Isolux, Mapfre, Navantia, OHL, Prosegur, Repsol, Sacyr, Santander, SEAT, Talgo, Técnicas Reunidas o Vueling por poner las primeras que se me aparecen a golpe de google. De ahí la apuesta neoliberal por el déficit cero, es simple y llanamente para favorecer los intereses de las grandes empresas y los grandes capitales.

Pero el dogma del déficit cero no solo es aplicable a la mejora de la competitividad del sector empresarial de cara a los mercados internacionales, también tiene su aplicación al mercado interno. Para analizar esto debemos recordar la reciente reforma de nuestra carta magna:

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La reforma constitucional desde una óptica neoliberal se quedó corta, ya sabemos que parece imposible, pero es así. La reforma de la constitución da un margen de déficit estructural (ese que cubre gastos fundamentales y permanentes) frente al déficit coyuntural (el que se produce debido al ciclo económico o el que se produce por hacer infraestructuras de cara a unas elecciones) este último debe ser cero. El problema es que a los talibanes neoliberales les interesa que desaparezca el déficit estructural. ¿Para qué? pues para que el estado deje de prestar servicios de protección social dejando paso al sector privado. Me explico. Si el estado no recauda suficiente para cubrir los gastos de pensiones, sanidad, educación, transporte, dependencia… no podrá incurrir en déficit y por tanto endeudarse o subir impuestos para cubrir esos derechos. Deberá retirarse y dejar paso a la iniciativa privada, que está encantada, bueno encantada no es la palabra adecuada, ansiosa es más precisa. La iniciativa privada está ansiosa por hincarle el diente a los únicos sectores que le ofrecen una suficiente tasa de ganancia para seguir con su proceso de acumulación. Lo que nos lleva desde La Hora del Pincho a denunciar que estamos en manos de auténticos delincuentes y criminales financieros. Se roba a los pobres para dárselo a los ricos con total impunidad.

EL DÉFICIT Y LA METÁFORA DE LA FAMILIA.

No quería acabar el post sin hacer una referencia a esa metáfora falaz que compara el déficit público de un estado con el déficit de una familia. Si me dieran un euro por cada vez que me han intentado explicar el problema del déficit con la metáfora de la familia sacaría al país de la crisis mañana mismo. El principal error de tal metáfora reside en que una familia no tiene ni puede tener una cosa llamada soberanía monetaria, vamos tener su propia moneda. Aunque de desmontar este mito ya se encarga Antoni Domenech en este video:

A nosotros lo que me gustaría comentar es otra metáfora que aunque tengo que reconocer que no me gusta mucho su planteamiento, si me divierte lo que escuece en determinados pensamientos liberales. El caso comienza con un emprendedor que desea montar un bar de copas en su localidad (a cualquier cosa la llaman emprender). Este emprendedor arrienda un local con los gastos que conlleva, paga las tasas municipales, contrata a algún empleado con su sueldo y su seguridad social, compra equipo para el local (neveras, máquina registradora…), paga a su asesor, a la empresa suministradora de energía y todos y cada uno de los gastos que no pueda cubrir con crédito. Pone el negocio a punto y abre el primer día. Ese primer día realiza una serie de ventas que no dan ni para cubrir el coste de la electricidad, si hacemos balance de gastos e ingresos estamos en un situación de déficit, además seguramente de uno bien grande. El segundo día también incurre en déficit, pero es menor que el del día anterior. El tercer día también, pero algo menos. Vamos viendo como a medida que pasa el tiempo, con inversiones adecuadas, el déficit se va reduciendo. Y entonces pasan el cuarto, el quinto, el sexto día… hasta que llega un momento en el que ha cubierto todos los gastos en los que había incurrido. El emprendedor ha llegado a su punto muerto, el crecimiento ha acabado por comerse al déficit. A partir de ese día todos los márgenes que obtengan irán a computar al  beneficio. Este negocio y todos aquellos negocios de emprendedores y pequeños empresarios han tenido que incurrir en déficit para poder, primero crearse y luego crecer, sin ese déficit no hubiera sido posible el crecimiento. (Teniendo en cuenta que no nos cuestionemos el tema del decrecimiento, pero esto es otra historia).

Sé que a la metáfora anterior se le pueden poner muchas pegas, pero si aceptamos sin tapujos la del estado-familia ¿por qué no vamos a aceptar esta otra?

LOS ESTABILIZADORES AUTOMÁTICOS.

Por último nos gustaría hacer una breve mención a los estabilizadores automáticos de la economía, ya que desde los medios de comunicación del status (toda la prensa escrita y las televisiones) se ha difundido la idea de que el origen de la crisis viene del elevado déficit público y deuda pública.

En realidad y en contra de la opinión de los líderes de opinión ultracentristas españoles el anterior gobierno fue un alumno aplicado de las medidas económicas neoliberales en la época previa al estallido de la crisis en 2008. España era uno de los pocos países que cumplía a rajatabla los requisitos de deuda pública y déficit público en los años previos a la hecatombre económica. Solo a partir del año 2008 estos indicadores se disparan, se disparan a consecuencia de la crisis, la crisis es la causa del incremento del déficit y la deuda pública y no su consecuencia como nos quieren hacer creer.

evolución deficit II

Y es que para poder entender esto hay que saber lo que son los estabilizadores automáticos. Con la caída de Leman Brothers la banca europea y la alemana en particular tuvo que asumir unas cuantiosas pérdidas en sus balances debido a que estaban en posesión de activos tóxicos, CDO y otros derivados de hipotecas subprime. Pérdidas que salvaron gracias a la ayuda del estado alemán. Pero tuvo una consecuencia dramática para la economía española: dejó de fluir el crédito desde Alemania. Sin crédito de la banca alemana la banca española se quedó sin dinero que prestar, el crédito en España se paró y se pinchó la burbuja inmobiliaria. Como consecuencia del pinchazo de la burbuja muchas empresas cerraron y trabajadores se quedaron en paro, produciendo un doble efecto sobre el déficit público:

  •  INGRESOS: como consecuencia del cierre de empresas y el aumento del paro el estado recaudó menos de impuestos directos (sociedades e IRPF). La disminución de la actividad económica también repercutió sobre la recaudación de impuestos indirectos (IVA). Los ingresos del estado se redujeron drásticamente.
  •  GASTOS: el aumento del desempleo, la ayuda bancaria y el fallido estímulo económico del gobierno hicieron aumentar el gasto del estado de forma muy considerable. Además en este momento los gastos de financiación comenzaron a subir.

Como resultado de la actuación de los estabilizadores automáticos (en este caso desestabilizadores) se incurrió en déficit público. El incremento del déficit público es consecuencia de la crisis, no su causa.

Por desgracia los talibanes neoliberales que controlan la economía mundial no pueden ver esto debido a sus prejuicios ideológicos y seguirán intentando combatir los síntomas en lugar de ir a la raíz del problema.

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