LA PRODUCTIVIDAD Y SU EFECTO SOBRE LA DUALIDAD DEL TRABAJO REPRESENTADO EN LAS MERCANCÍAS.

La productividad del trabajo es un factor clave para explicar el desarrollo económico de todas las sociedades. Su incremento produce una mayor riqueza material, pero por contra contribuye a la desvalorización de las mercancías.

Según Marx el valor de uso de toda mercancía contiene un trabajo útil (actividad productiva) orientado a un fin. Estos valores de uso no pueden enfrentarse como mercancías si no contienen trabajos útiles cualitativamente diferentes, esto es, que los frutos de los diferentes trabajos sean valores de uso diferentes. Por lo tanto en una sociedad en donde sus productos adoptan la forma de mercancías, esa diferencia cualitativa de los trabajos útiles se desarrolla hasta construir una división social del trabajo.

Es interesante desde un punto de vista económico destacar que desde la visión de Marx todos los valores de uso son combinaciones de dos elementos: material natural y trabajo. Esto contrasta con la óptica de la economía neoclásica en la que la producción depende de los factores productivos tierra, trabajo y capital (incluso se mete una cuarta, la iniciativa empresarial).

Pero volviendo a lo que nos ocupa ¿si los valores de uso son cualitativamente diferentes, cómo se pueden realizar el intercambios? ¿Qué es lo que hace que pueda ser intercambiable determinada cantidad de un producto A con determinada cantidad de un producto B? Lo que lo hace intercambiable es una característica común a todas las mercancías, es lo que Marx denomina “sustancia de valor”, esto es, trabajo humano indiferenciado, abstracto de cualquier particularidad. El tiempo de trabajo humano es lo que hace que las mercancías sean comparables. Si un producto A se puede intercambiar por otro producto B es porque hay algo común incluido en ambos, el trabajo humano indiferenciado.

Pues una vez que ya sabemos qué es lo que hace homogéneas a las mercancías, nos podemos hacer otra pregunta. ¿Cómo cuantificar esas diferentes proporciones en las que se realizan los intercambios? la respuesta es, a través de la “magnitud de valor” que hay detrás de cada valor de uso, que se mide por la cantidad de sustancia generadora de valor: el tiempo de trabajo. Si el producto A lleva incorporado el doble de trabajo humano indiferenciado que el producto B,  entonces la magnitud de valor del producto A será el doble que la del producto B, y por tanto el intercambio será A=2B.

Para Marx el trabajo puede realizarse a diferentes intensidades, haciéndolo potenciado o multiplicado aunque siempre pudiendo expresarse en trabajo medio simple. Además este tiempo de trabajo realizado a una determinada intensidad siempre se encuentra impulsado por la fuerza productiva del trabajo que exista para ese productor.

A partir de aquí, si cuantificamos el tiempo de trabajo en horas, por ejemplo, ya podemos formalizar una función de producción:FUNCIÓN PRODUCCIÓN MARXEn la cual la producción (q) es función de la productividad del trabajo o fuerza productiva del trabajo (f), el tiempo de trabajo (l) y la intensidad del trabajo (y).  Vemos que la simplicidad de la fórmula se puede expresar cómo que la producción es igual a la productividad de la hora de trabajo multiplicada por las horas de trabajo totales.

Esta función de producción ha sido utilizada no solo por economistas marxistas, sino por economistas considerados postkeynesianos como Michal Kalecki. Esta función estima que van a aportar tiempo de trabajo todos los individuos que puedan trabajar en la sociedad. Para la función de producción neoclásica las horas de trabajo vienen determinadas por el equilibrio del mal llamado “mercado de trabajo”, con lo cual solo aportarán tiempo de trabajo aquellos individuos que no vayan a formar parte del “ejército industrial de reserva”.

Cuando se incrementa la fuerza productiva del trabajo se reduce el tiempo de trabajo necesario para producir las mercancías y viceversa. Lo cual indica que en un mismo espacio de tiempo el trabajo suministra mayor cantidad de valores de uso debido que el trabajo se vuelve más “fecundo”, más productivo. Lo que, como demostramos a continuación, tiene efectos directos sobre el valor de las mercancías.

ECUACIÓN VALOR MARX

El valor creado por la empresa (ve) es función de de la productividad (fe). Además sabemos que el valor depende del trabajo necesario para producir la mercancía (“tantas horas por unidad”), lo que se traduce matemáticamente en el primer quebrado.  El numerador representa el tiempo de trabajo (l) a una determinada intensidad (y) y el denominador la producción (q) que se produce en ese tiempo. Al desarrollar podemos descomponer la producción (q), como vimos más arriba, en productividad multiplicada por tiempo de trabajo a intensidad (y) con lo que podemos simplificar la expresión a 1/fe. El valor creado es igual al inverso de la productividad.

El aumento de la productividad del trabajo incrementa el número de valores de uso producidos y reduce la magnitud valor de esa producción.

VALOR-PRODUCTIVIDAD

Un incremento de la fuerza productiva, hace aumentar la riqueza material porque incrementa el número de valores de uso producidos por unidad de tiempo. Pero por contra el tiempo de trabajo requerido para producir cada valor de uso disminuye, con lo que también disminuye la magnitud valor de cada uno de esos valores de uso. Incluso se calculamos el límite de 1/fe  cuando la productividad tiende a infinito nos daría como resultado que el valor creado por la empresa ( ve ) es igual a cero. Lo que significaría la desvalorización de los valores de uso.

El concepto de productividad del trabajo incluso se puede dividir en dos componentes: el físico y el económico. El físico se referirá al número de valores de uso que el trabajo puede producir en un período de tiempo, y por su parte el económico se referirá a la magnitud valor producida por el trabajo en ese mismo período de tiempo. La razón de esta distinción reside en la comparación de productividades entre diferentes productores. Para productores del mismo sector se utilizará la productividad física del trabajo, y para productores que operen en diferentes sectores, por lo tanto, que producen valores de uso diferentes, la forma correcta de comparar sus productividades será a través de la productividad económica del trabajo.

Vemos que en el segundo apartado del primer capítulo de El Capital, Marx introduce un concepto económico clave para el resto de su obra, el de la productividad. Entender la “fecundidad del trabajo” es importante para entender otros conceptos que desarrolla más adelante en la obra como es por ejemplo la composición orgánica del capital (otra medida de productividad) o la desvalorización del valor como origen de las crisis capitalistas.

BIBLIOGRAFÍA:

El Capital Tomo I (libro primero) Vol 1. Karl Marx. Siglo XXI editores S.A.

El capitalismo y la economía científica. Una expresión matemática del Tomo I de El capital. Sebastián Hernández y Alan Deytha. Palibrio.

El orden de El Capital. Por qué seguir leyendo a Marx. Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero. Akal.

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