LA REFORMA ASTURIANA DE LA LEY DEL ISD Y EL TIMO DE LA ESTAMPITA.

A continuación redacto, de forma ampliada, mi intervención ante la Comisión de Hacienda y Sector Público de La Junta General del Principado de Asturias en la que traslado mis pareceres acerca de la modificación de la normativa del impuesto de sucesiones y donaciones.

El impuesto de sucesiones es seguramente el impuesto más justo y con mayor justificación dentro de los abanicos fiscales de las economías desarrolladas. Esto es así porque las herencias constituyen una de las principales causas de las actuales desigualdades en la distribución de la renta y la riqueza. Tal es la razón por la que en la mayoría de los países los impuestos sucesorios cuentan con una tarifa progresiva y tipos marginales elevados.

Tras leer la reforma, y una vez conocida la estructura de los contribuyentes con menor y mayor patrimonio, extraigo las siguientes conclusiones:

La mejora de la reducción de la base imponible para contribuyentes de los grupos I y II de parentesco establece el mínimo exento en 300.000 euros. Sabiendo que cuando el mínimo exento estaba situado en 150.000 euros por contribuyente, abonaban el impuesto el 4%, esta ampliación parece poco recomendable e injustificada si tenemos en cuenta que según se extrae de la EFF del BdE el patrimonio medio de las familias es de 250.000 euros y que el patrimonio mediano (más representativo de la realidad según el propio BdE) es de 119.000 euros. También, según se extrae de esta encuesta el conjunto de patrimonios familiares se ha reducido desde 2008 excepto los patrimonios situados en el decil superior, cuya riqueza media se ha incrementado desde 2011. El decil superior de riqueza también es el que dispone de mayor cantidad de activos líquidos (acciones cotizadas y fondos de inversión). Esta reforma va a beneficiar a los contribuyentes con mayor capacidad contributiva, con menos problemas para obtener liquidez con la que afrontar el impuesto y sobre los que se podría aumentar la tarifa (Fuente: Encuesta Financiera de las Familias).

La mejora de la reducción de la base imponible por la adquisición “mortis causa” de la vivienda habitual mantiene los porcentajes y el límite de deducción de 120.000 euros. La modificación consiste en reducir el plazo de mantenimiento de la vivienda. La reducción de este plazo puede ser apropiada para aumentar la oferta en el mercado de vivienda de segunda mano. Esta reforma no atiende a la impresión de algunos expertos de que la deducción por vivienda habitual se aplicase en el caso de que la vivienda heredada fuese a ser utilizada como vivienda habitual por el heredero. Tal y como está configurada esta reducción un mismo sujeto pasivo podría recibir por herencia varias viviendas habituales de distintos causantes sin aportar nada a las arcas públicas (Informe de Jesús Félix García de Pablos, Tribunal Económico Administrativo Central).

Modificación del artículo 18: reducción de la base imponible por la adquisición “mortis causa” de empresas individuales, negocios profesionales y participaciones en entidades. Esta deducción conocida como “por empresa familiar”, concepto distinto de PYME, debería estar orientada a favorecer la sucesión en empresas de reducida dimensión, entendiendo por tales a las que se refiere el artículo 101 de la ley del impuesto de sociedades. Sin embargo, parece más bien orientada a que se puedan beneficiar de la exención las empresas cotizadas o entidades que no tienen categoría de reducida dimensión. Por lo que parece totalmente inadecuada la eliminación del límite cuantitativo (5 millones de euros de valor de la empresa) así como la reducción del límite temporal de mantenimiento de la empresa (que pasa de 10 a 5 años).

Artículo 18 bis. En la deducción para explotaciones agrarias se establecen unas condiciones similares a las que se establecen en otras comunidades autónomas. Asociaciones agrarias destacan que el principal problema es que, como no se contempla la dación en pago, es frecuente no disponer de liquidez para afrontar la cuota del impuesto. La modificación no hace referencia a ninguna de estas demandas.

Artículo 18 ter. La reducción por adquisición “mortis causa” de empresas individuales, negocios profesionales y participaciones en entidades por herederos  sin grado de parentesco parece redactada para ser aplicada por un puñado de personas a las que se podrían poner nombres y apellidos. Si estuviese diseñada, como indica la recomendación europea de 7 de diciembre de 1994 sobre transmisión de pequeñas y medianas empresas (94/1069/CE) ,para todos los asalariados podría entenderse, pero queda enormemente limitada al dirigirse exclusivamente hacia la alta dirección (grupos 1 y 2 de cotización a la seguridad social o apoderados).

Artículo 18 quarter. Reducción de la base imponible por la adquisición “mortis causa” de bienes destinados a la constitución, ampliación o adquisición de una empresa o de un negocio profesional. No se establecen requisitos de parentesco. Un contribuyente que ya dispusiese de una empresa podría incorporar los bienes heredados a la misma hasta un límite del 50% de su activo según el art. 8. Dos.a de la LIP (que establece el límite para activos no afectos) pudiendo aplicarse la deducción. Reduciendo en gran cantidad la cuota que deberían pagar contribuyentes de los grupos III y IV siempre que fuesen propietarios de empresas.

Todas las deducciones se orientan hacia la adquisición, creación o ampliación de empresas o negocios. El 11,1% de los hogares tienen activos en negocios relacionados con actividades por cuenta propia, el 11,4% acciones cotizadas en bolsa (este porcentaje llega al 35,7% para el decil superior de renta y riqueza) y el 1,9% acciones no cotizadas o participaciones (este porcentaje sube al 7% en el decil de mayor patrimonio). Por tanto, no parece recomendable la aplicación de reducciones orientadas a la minoría con mayor capacidad contributiva de la población. Hay que tener en cuenta que el 25% de las familias con menos patrimonio ya tienen un patrimonio medio negativo.

Entre los principales motivos de queja social hacia el impuesto se encuentran las cuotas que deben afrontar los contribuyentes encuadrados en los grupos III y IV y los problemas de pago de las cuotas debidas a que las herencias no cuentan con activos líquidos suficientes para afrontar su pago. Diversos académicos (Rafa Sanz, Carlos Monasterio…) han propuesto medidas para flexibilizar los pagos en los casos de que las herencias cuenten con pocos activos líquidos. La reforma planteada no afronta ninguno de estos problemas. Por lo que se puede considerar que el malestar social hacia este impuesto va a continuar. De hecho la reforma está orientada a facilitar el pago del impuesto a contribuyentes que ya lo tenían fácil y sobre los que sí se podría aumentar la tarifa del impuesto.

EL TIMO DE LA NUEVA TABLA DE TARIFAS EN DONACIONES.

En la reforma se establece una nueva tabla de tarifas para los donaciones de los grupos I y II siempre que el donatario tenga un patrimonio preexistente inferior a 402.678,11 euros.

Al leer la memoria económica del anteproyecto de reforma del impuesto llamó mi atención la siguiente frase: “Con esta medida se simplifica el tributo puesto que se reduce el número de tramos. Adicionalmente se rebaja el gravamen que soportarán las donaciones en línea directa, modificación que incide especialmente sobre las donaciones de menor importe incrementando además la progresividad del tributo”.

Aquellos que controléis un poco del tema fiscal se os vendrá la misma pregunta que a mí. ¿Cómo es posible que en un impuesto directo al reducir el número de tramos de la escala se aumente la progresividad? Parece totalmente contraintuitivo.

Lo cierto es que calculé dos índices de progresividad: la elasticidad base residual y la eslasticidad de la recaudación respecto de la base. En ambos índices que arrojaba un resultado de mejor progresividad. Luego, ¿dónde estaba la trampa?

Pues en la reducción del tipo mínimo. El tipo mínimo se aplica a las donaciones de menos de 10.000 euros. Puede parecer una buena medida que tiene en cuenta, por ejemplo, las ayudas que hacen padres a hijos. Pero tiene trampa. La práctica habitual para donar pequeñas cantidades de dinero a los hijos sin tributar por ISD consiste en abrir una cuenta corriente en un banco a nombre de padre/madre e hijo/hija. El padre ingresa el dinero y el hijo va retirando según necesite. Además la hacienda autonómica no dispone de suficientes recursos para ir detrás de todas aquellas pequeñas donaciones entre padres e hijos que se realizan en Asturias.

Veamos la trampa con un ejemplo:

ANTES AHORA
BASE CUOTA TIPO EFECTIVO BASE CUOTA TIPO EFECTIVO
8000 612 7,65% 8000 160 2,00%
800000 205920 25,74% 800000 176700 22,09%
X10 X336 X3,4 X10 X1104 X11

Tal y como estaba antes la escala, una donación de 8.000 euros pagaba cuota de 612 euros a un tipo efectivo del 7,65% (en teoría, porque en la práctica ya he explicado que estas donaciones no se suelen declarar). Por su parte, una donación de 800.000 euros pagaba 205.920 euros a un tipo efectivo del 25,74%. Ahora para ver la progresividad tenemos que fijarnos en cómo se incrementa la base, la cuota y el tipo efectivo en cada caso. Para la escala original la base se multiplica por 10 y la cuota se multiplica por 336.

En la reforma propuesta, para las mismas bases, vemos como éstas se multiplican también por 10 pero las cuotas se multiplican por 1104, y los tipos por 11. Valores estos últimos mucho más altos con la nueva escala. Por lo que podemos decir que el impuesto es más progresivo (al mismo incremento en la base el incremento en cuota es mayor). Pero en realidad se trata de un incremento en la progresividad ficticio. Y digo esto porque las donaciones más pequeñas, que suelen ser en metálico, no se declaran. Se declaran aquellas donaciones de importes en metálico importantes, donaciones de empresas y donaciones de inmuebles, que fácilmente pueden superar valores de 60.000 euros. ¿Y qué pasa con los tipos efectivos de gravamen para estas donaciones? Pues que se reducen (tanto la parte fija de la cuota como el %, excepto el marginal que se mantiene).

Las donaciones de 800.000 euros pasan de tener una cuota de 205.920 euros a una de 176.700 euros. Una reducción del 14% para las grandes donaciones. Se están usando los argumentos  una reducción para las donaciones más modestas y de mejora de la progresividad para colarnos una reducción de impuestos a los más ricos. Tela con el tema.

Este es de esos raros casos en los que una mejora teórica de la progresividad fiscal redunda en una bajada de impuestos a los más ricos. Se baja el tipo mínimo para poder hacer una bajada de impuestos a las donaciones más altas y no perder progresividad (de hecho se gana!). Jugada digna de ser objeto de estudio por los departamentos de hacienda pública de cualquier universidad.

La Hora del Pincho.

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